La mayoría
de los hombres y mujeres llegan al conocimiento de su propia sexualidad
a través de la masturbación, que, por lo general, comienza
a los diez u once años. Por supuesto, niños y niñas
juegan consigo mismo mucho antes de que esto suceda, en particular los
niños, que pueden tocarse el pene durante el primer año
de vida sólo porque es un apéndice que sobresale de su
cuerpo.
Debido
a que provoca una placentera sensación, aunque no sexual, los
niños se acarician a los tres o cuatro años; suelen explorarse
mutuamente a los cinco o seis, pero hasta la adolescencia, cuando comienza
la producción de hormonas masculinas y femeninas, no se inicia
la masturbación como placer sexual. Puede iniciarse a la temprana
edad de diez u once años, pero es frecuente hacerlo mucho más
tarde, por lo que algunos experimentan la masturbación entre
los quince y veinte años.
Los individuos
no solo llegan a conocer sus preferencias y desarrollar las técnicas
más placenteras a través de la experimentación
personal. Es esencial confiar estas preferencias a una pareja, y que
las técnicas se compartan con ternura.
Para la
mayoría de las personas, la experiencia autoerótica es
muy íntima y la masturbación es uno de los temas más
difíciles de tratar para la pareja. Quizás porque la orientación
religiosa lo prohibe; o porque, debido a su estricta intimidad, se sientan
incapaces de hablarlo. Muchos consideran la masturbación un tema
embarazoso porque se sienten obligadas a compartir lo que hacen en realidad.
Pero esto no es en absoluto necesario, si bien se debería intentar
compartir con la pareja lo que uno siente.
El autoerotismo,
por supuesto, no se limita a la autoestimulación de los órganos
genitales. Hay otras muchas experiencias autoeróticas en la vida:
tomar un baño sensual, voluptuoso y prolongado, o simplemente
sentir el viento a través de los cabellos, o el sol sobre la
piel. No limite su visión del autoerotismo restringiéndose
al sexo, ser estimulado por una gran cantidad de experiencias cotidianas,
como una fresca y soleada mañana de invierno, una caminata por
la playa en un día agradable, o nadar en el mar.
Muchas
personas piensa que la masturbación es antinatural, repugnante
y una pérdida completa de tiempo; no comprenden porque alguien
la practica y son contrarias a la opinión de que se siga practicando
mientras se tiene pareja. La mayoría de los hombres, aunque pueden
ocultar sus sentimientos, parece que no están de acuerdo.
Para aquellos
que la aceptan, la masturbación en soledad, o compartida con
una pareja puede ser una forma excitante y en extremo placentera de
hacer el amor, o el broche de un prolongado periodo de juego previo.
Pueden desaparecer las diferencias de opinión con sólo
expresar cándidamente a su pareja lo que piensa de la masturbación.
Se podrían llevar una gran sorpresa al descubrir que a ambos
les atrae la idea.
Existen
muchos mitos sobre la masturbación; todos ellos son falsos. Pero
es importante que cada uno tome conciencia de que la masturbación
no puede causar a nadie ningún problema a menos que atente contra
la propia moral. Debería contemplarse la masturbación
como una excelente oportunidad de autoeducación. La actitud hacia
ella debe ser abierta y tranquila, descartando las impresiones de ansiedad,
culpa o secreto sobre el sexo. Más importante aún, la
masturbación puede conducir a intensos orgasmos y es la única
manera de desarrollar el bienestar social sexual, la seguridad y la
autoestima.
Sobre
todo, la masturbación no significa que el sexo con su pareja
no sea todo lo bueno que debería ser, o que su pareja no pueda
estimular sus órganos genitales correctamente. Muchas personas
tienen sus mejores experiencias sexuales cuando la masturbación
de sí mismo o de su compañero se realiza antes o durante
el acto sexual. Por lo tanto, la masturbación es una opción,
una forma de incrementar el goce sexual de la pareja. Por lo general
resulta provechosa en todas las facetas de la vida, lo que no significa
que si una persona no se masturba no sea normal.