MUJER
ENCIMA DEL HOMBRE
Su
origen es de en la región mesopotámica de Ur. Actualmente
la utilizan los muzugiu de Australia y los indios crow y hopis de Norteamérica.
Tanto
los hombres como las mujeres encuentran las posturas con la mujer encima
en extremo satisfactorias. En ellas la mujer desempeña un papel
más activo en el control de las sensaciones que provoca y recibe.
Con él debajo y relativamente inmóvil, ella puede estimularle
el pene con facilidad moviéndose hacia arriba y hacia abajo y
controlar con más rapidez la profundidad de la penetración.
Para el hombre, es una prueba de que su compañera toma la iniciativa
y le permite sentirse objeto de su activa seducción. Estas posiciones
son también muy cómodas, en particular cuando ella es
más delgada que su pareja. Ella lo ve a él por completo
y, al aguantar sobre sí misma su propio peso, queda en libertad
de acariciarlo más activamente a la vez que ajusta a voluntad
los movimientos del pene. Él queda en libertad de acariciar los
pechos de su compañera y tiene una visión excitante de
los genitales de ambos. Para las mujeres que controlan su respuesta
sexual y sus orgasmos esta posición es ideal, debido al control
que pueden ejercer sobre los movimientos.
Ventajas: Cumple con las ventajas que la mujer puede tener el
papel activo durante la cópula y el hombre goza de mayor libertad
de movimientos. Es una de las posturas más recomendadas porque
permite a la mujer dirigir y vigilar el grado de profundidad de la penetración
y las partes que el pene va a tocar. Si la mujer se encuentra arriba,
puede controlar la intensidad de los movimientos y la velocidad de los
mismos. Estas posiciones se aconsejan a las mujeres que padecen vaginismo,
un trastorno que hace dolorosa la penetración. En los hombres
con eyaculación precoz les permite utilizar el método
del "apretón", que consiste en apretar la base del
pene antes de la eyaculación para evitarla.
Inconvenientes:
Tiene el inconveniente de impedir una penetración profunda,
por lo que a veces los penes que en erección tienen un ángulo
cercano a los 90º se salen de la vagina. En el aspecto psicológico,
muchos hombres rechazan utilizar esta postura al perder el papel protagonista
durante el coito. Por otro lado puede ser excitante ya que le deja al
hombre la fantasía de ser dominado.
Variantes:
El
hombre se halla tumbado boca arriba
y la mujer se sienta sobre él, pero con la
cara y el cuerpo mirando en dirección
a los pies del hombre.
La
misma posición anterior,
pero la mujer está mirando hacia
la cara del hombre.
El hombre
está acostado sobre su espalda con las piernas abiertas y la
mujer se acuesta encima de él, entre sus piernas, introduciendo
el pene en su vagina.
El
hombre se tiende sobre su espalda, abriendo sus piernas, y su compañera
se recuesta sobre él, manteniendo sus piernas a lo largo de él,
sus pies sobre los de él. Hay una buena oportunidad de besarse
y tener un contacto corporal total. Ella controla el ritmo del coito
arrastrándose ella de arriba hacia abajo una y otra vez sobre
él. Muchas mujeres encuentran esta posición muy excitante
y es la más gustada para encontrar el orgasmo sin estimulación
clitoral directa de esta forma que cualquier otra. Ella puede variar
la posición cerrando sus piernas y apretándolas, o acrecandose
mucho a él, o ambas. Ella puede moverse de esta posición
hacia la de sentarse sobre él de frente.
Tips:
Las posiciones sexuales invertidas ayudan a canalizar la energía
sexual hacia el cerebro y estimulan también las glándulas,
la circulación y el sistema nervioso. La mujer coge el pene con
su mano y lo hace penetrar en su vagina como si de una aspiración
se tratara. Una vez dentro los oprimirá con los músculos
vaginales y lo mantendrá así por un tiempo. Durante la
penetración la mujer se mueve de forma circular sobre el hombre.
El
hombre apoyado en su espalda levanta la mitad de su cuerpo y la mujer
imprime a la mitad del suyo, con el pene dentro de la vagina y sin salirse,
movimientos oscilatorios. Cuando la mujer esté fatigada descansa
con el pene dentro de su vagina y se intercambian la posición
con el hombre emprendiendo de nuevo la acción.
El hombre
se tiende sobre su espalda con sus piernas abiertas y su pene dentro
de la mujer, quién también se encuentra tendida sobre
su espalda, con sus piernas abiertas y sobre él, sus dedos de
los pies apuntando hacia la cabeza del hombre, y su cabeza lejos de
la de él. La mujer tiene el control. Los amantes no se pueden
ver el uno al otro y las sensaciones se concentran en los genitales.
Esta posición se puede adoptar después de otra en la cual
los amantes se sientan en la cama viéndose el uno al otro de
frente, con sus piernas entrelazadas.