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HOMBRE ENCIMA DE LA MUJER

Es conocida como la "posición del misionero", en referencia a los primeros misioneros cristianos, que la extendieron a los pueblos que colonizaban al creer que era la única forma adecuada para la procreación. En otras culturas se conoce como la "postura angélica" o de "serpientes" y es practicada entre los japoneses, tibetanos y los navajos de Norteamérica.

La posición del misionero, la mujer debajo y el hombre encima, es la más socorrida, y para algunas personas constituye lo invariable. El nombre de esta posición se debe a que fue introducida a la fuerza por los misioneros que llevaban su fe a los pueblos "paganos" o "incivilizados".

En esta postura, con sus variantes, el hombre yace entre los muslos de la mujer, siendo el que ejerce casi por completo el control del coito, ya que la mujer no tiene mucha libertad de movimiento, esto no quiere decir que no sea una postura agradable para ella ya que puede recostarse y gozar de las sensaciones, y al estar cara a cara, se facilita el beso, el diálogo íntimo y cualquier tipo de caricias.

Por otro lado la postura de las piernas de la mujer (rodeando al hombre, estiradas...), modificará la posición de su pelvis, lo que producirá en ambos nuevas sensaciones e incrementará el contacto genital. Las posiciones con el varón encima alimentan la necesidad masculina de dominio y permiten penetrar profundamente a su compañera; también satisface el deseo de la mujer de saberse dominada porque ellas asumen el papel pasivo. La mayoría de los hombres gozan al penetrar el cuerpo de la mujer lo más profundamente posible, y ellas disfrutan también, en especial cuando están en extremo excitadas y quieren sentirse "colmadas". Además cuando una mujer se abre por completo a su compañero hace que se sienta deseado de manera muy especial.

Ventajas: Entre sus ventajas esta el que es una de las posturas que más garantiza el embarazo, ya que la cabeza del pene se sitúa muy cerca del cuello uterino y se inclina durante el orgasmo hacia la parte superior dilatada de la vagina, donde se recoge el esperma después de la eyaculación.

Cuando el hombre se eleva sobre sus codos, el pene cambia de posición, estimulando más la zona del clítoris. Además el varón puede controlar la profundidad de la penetración y el ritmo coital, y en todas sus variantes produce una excelente estimulación del glande, por lo que es ideal para los varones que sufren de una patología conocida como eyaculación incompleta o retardada. Otro de sus aspectos más positivos es el buen contacto corporal que puede tener la pareja.

Inconvenientes: Es una postura cansada para el hombre que se ve obligado a soportar su propio peso con los brazos; si se descansa sobre la mujer, ella queda inmovilizada no pudiendo controlar con su pelvis el nivel de penetración. En esta posición el hombre es el que maneja los movimientos, lo cual provoca que tenga un menor control de su eyaculación. Sin embargo a muchas mujeres les agrada, sobre todo si son ellas las que colocan el pene a la profundidad que desean. Además, las ecografías demuestran que no se estimula bien la zona del punto G ni el clítoris, por lo que pocas veces la mujer alcanza el orgasmo.

Aquellas mujeres con problemas de anorgasmia no deben practicar esta posición, pues es poco estimulante. Tampoco es recomendable a partir del quinto mes de gestación, ya que la penetración produce un desplazamiento del feto alrededor del útero. Si la mujer presiona con sus piernas las caderas de su pareja, el pene se estimula más por la fuerza que los músculos vaginales ejercen sobre él. Cuanto más se elevan las piernas, más profunda es la penetración, por lo que para algunas mujeres puede resultar bastante dolorosa. Si la mujer eleva la zona lumbar con una simple almohada durante el coito, será más probable que el esperma quede almacenado en el cérvix, garantizando la inseminación.


Variantes:


En esta posición la mujer se encuentra tendida sobre su espalda en la cama y el hombre se recuesta diagonalmente sobre ella. Ella abre sus piernas para permitirle al hombre entrar balanceándose gentilmente de lado a lado. Ella puede guiar sus movimientos con la presión de sus manos. Esta posición es sencilla de mantener si el hombre se recuesta sobre su espalda y la mujer se encuentra en control.


Esta posición es conocida como 'cuissade', del Francés cuisse, que significa muslo. La mujer se recuesta sobre su espalda, con el hombre a su lado. Ella levanta su pierna más cercana a él y la descansa sobre su cuerpo, el hombre entra por debajo del muslo de su pierna más cercana cruzando su cuerpo. Ellos pueden sostenerse mutuamente y besarse, la posición es muy intima, probablemente por la forma tan "secreta" de la entrada. La mujer puede esforzarse para limitar la profundidad de penetración con su muslo lo que puede hacerlo más excitante.

Para esta posición se necesita intentarlo con todos los muebles hasta encontrar una pieza de la altura exacta.
La mujer se tiende al borde de una mesa o cama cubierta con sábanas y almohadas, abriendo mucho sus piernas.
El hombre puede estar arrodillado haciéndole cunnilinguis, después él entra en ella, soportándose él mismo sobre sus rodillas y sosteniendo las piernas de ella. Esto le proporciona a él una gran cantidad de control, y el ángulo de penetración es empinado.

Esta es una de un número de posiciones 'split-level' que ofrece a los compañeros a una diferente vista de cada uno y un diferente ángulo de penetración.
Aquí, la mujer se tiende sobre su espalda, sus piernas alrededor de la cintura de su compañero, mientras él dobla las rodillas.
Él se encuentra en control total, y puede también estimular su clítoris con sus dedos.
Desde esta posición él puede dejar caer las piernas de ella y recostarse sobre ella realizando la posición del misionero, o puede levantar las piernas de ella y descansarlas sobre sus hombros, después doblarse hacia delante para besar su boca al mismo tiempo ganando profundidad de penetración.

La mujer está acostada sobre su espalda y el hombre está arrodillado entre sus piernas cogiéndole con una mano las nalgas y con la otra los pies. La mujer coge las nalgas del hombre con sus manos y cruza las piernas por detrás de su espalda.

El hombre y la mujer se hallan recostados uno frente al otro y las piernas de la mujer están por encima de los hombros del hombre, quien introduce su pene en la vagina.