TRASTORNOS
FISIOLÓGICOS Y PSICOLÓGICOS
»INFERTILIDAD
Se
llama infertilidad a la incapacidad temporal para tener un hijo de forma
natural; si se trata de una situación permanente se dice
que es una persona estéril. En un momento dado del 10 al 15%
de las parejas no son fértiles. En el 40% de los casos esa infertilidad
es debida al hombre; en otro 40% de los casos es debida a la mujer;
en un 10% esa infertilidad se debe a una combinación de razones
demasiado difíciles de separar en función del sexo; y
en el 10% restante, se debe a motivos desconocidos. Sea cual sea el
origen del `problema, la infertilidad es un problema de la pareja, que
ambos deben compartir y tratar juntos. Las presiones que una pareja
recibe de la familia, de los amigos y de la sociedad para tener un hijo
pueden suponer un tremendo conflicto en la relación, cuando lo
que necesitan en ese periodo es apoyo y comprensión y no compasión.
Las causas
más probables de infertilidad en el hombre son:
»
Problemas de los espermatozoides- Un hombre puede no ser fértil
si: sus espermatozoides no se mueven libremente una vez dentro de la
vagina; si hay alguna anomalía en su formación o si son
inmaduros; si se producen en cantidades insuficientes.
» Enfermedades y alteraciones-
El tejido de los testículos puede quedar dañado si se
han tenido paperas en la edad adulta. Una vena varicosa en el escroto
(lo que se llama "varicocele") puede ocasionar una reducción
en la producción de espermatozoides, si no se trata. Si los testículos
no han descendido después de la pubertad, el tejido productor
de espermatozoides es dañado y ocasiona una infertilidad que
normalmente acaba después en una esterilidad. Una temperatura
corporal elevada en un periodo largo, como en el caso de una fiebre
prolongada, también puede producir infertilidad pasajera. La
radioterapia en la zona genital puede ser nociva para la capacidad de
los testículos para producir espermatozoides. Las intervenciones
quirúrgicas de la próstata, la diabetes severa y ciertos
tipos de lesión nerviosa pueden hacer que el semen retroceda
hacia la vejiga urinaria en lugar de ir hacia delante y salir por el
pene. Muchos casos de infertilidad masculina son el resultado de alguna
infección, como en el caso de la prostatisis.
» Factores psicológicos-
El stress emocional puede impedir la erección en el hombre.
El stress también induce a veces a utilizar drogas como el alcohol,
tranquilizantes o barbitúricos, los cuales pueden tener efectos
negativos sobre el deseo sexual.
En la mujer
las causas más comunes de infertilidad son las siguientes:
»
Infecciones- En los ovarios, en las trompas de Falopio y en el útero
se pueden formar cicatrices como consecuencia de infecciones, impidiendo
el libre paso del óvulo y del espermatozoide. La gonorrea y la
enfermedad inflamatoria de la pelvis producen a veces este tipo de cicatrices.
» Endometriosis- El endometrio
(capa más interna del útero) puede desplazarse de forma
anormal hacia zonas como las trompas o los ovarios, dificultando la
ovulación u obstruyendo el paso del óvulo.
» Problemas cervicales- Puede
existir una infección en el cérvix (cuello del útero)
que impida el paso de los espermatozoides hacia el útero y posteriormente
hacia las trompas de Falopio. El moco segregado por el cérvix
puede también ser malo para el esperma.
» Dificultades en la ovulación-
Un desequilibrio hormonal o unos quistes en los ovarios pueden impedir
por completo que la ovulación se produzca. Ciertas drogas, como
la heroína y la morfina, también la impiden y, lógicamente,
si no hay ovulación, no habrá fecundación.
» Forma y posición del
útero- El útero puede estar mal formado, mal situado
o contener un tumor, todo lo cual impide a veces la concepción.
» Factores psicológicos-
Aunque existen pocas pruebas para ello, existe la teoría de que
algunas mujeres no son fértiles por un stress emocional. Este
stress puede afectar a los niveles hormonales y hacer que los órganos
no funcionen adecuadamente. Así mismo, el stress puede llevar
a la mujer a evitar las relaciones sexuales.
»DESEO
Y RESPUESTA SEXUAL
Existen problemas tanto en el deseo como en la respuesta
sexual, y afectan a hombres y a mujeres por igual, sea cuales fueren
su orientación sexual o las circunstancias de sus relaciones.
Algunas personas se preocupan porque sencillamente no les apetece que
su relación sexual dure mucho cada vez, y algunas personas quieren
tener relaciones sexuales pero o bien no pueden, o bien lo encuentran
difícil.
Ambos problemas,
el del deseo y el de la respuesta, pueden originarse por varias razones.
Puede haber una causa principal, o bien puede haber varias. Algunos
problemas pueden proceder del propio individuo; otros pueden ser consecuencia
de algo que no va bien en sus relaciones. Dada la complejidad de esta
materia, solo vamos a describir los tipos de problemas que existen sin
profundizar extensamente en ellos.
Tanto el hombre
como la mujer tienen problemas con el deseo y probablemente siempre
haya sido así. Estos problemas siempre han sido denominados como
"impotencia" (en el hombre) y "frigidez" (en la mujer), que no son sino
alteraciones de la respuesta sexual. Más recientemente, los terapeutas
se van refiriendo a "falta de excitación sexual" y a "inhibición
del interés sexual".
La identificación
y tratamiento de los problemas del deseo están aún lejos
de ser entendidos del todo. Lo único que sabemos es que hay algo
que pone en marcha un mecanismo de extinción, de manera que la
persona deja de experimentar el deseo. Entre las causas se encuentran
los casos de malestar con la pareja y los temores acerca de la relación,
y para los tratamientos se suele utilizar la psicoterapia individual
y de pareja. El terapeuta puede proponer ejercicios eróticos
para hacer en casa: caricias no encaminadas directamente a la obtención
de placer sexual, ejercicios de imagen corporal y tal vez otros, en
función de la persona y de la relación.
Los problemas
de respuesta son generalmente más fáciles de diagnosticar
que los problemas de deseo. Así mismo, algunos de ellos pueden
ser tratados con más éxito. Los problemas de respuesta
más comunes en el hombre son la eyaculación precoz y la
dificultad de erección, también llamada impotencia; y
en la mujer la dificultad orgásmica, el coito doloroso y el vaginismo.
Vamos a describir brevemente cada uno de estos problemas:
»
Eyaculación precoz- La definición de eyaculación
precoz es especialmente difícil y los expertos no se ponen de
acuerdo. Todo el mundo coincide en que un hombre que eyacula antes de
que su pene entre en la vagina es un eyaculador precoz, pero ¿Y
una vez dentro? ¿Cuánto tiempo debe durar para que se
le considere eyaculador precoz? . Algunos investigadores han definido
al eyaculador precoz como aquel hombre que no es capaz de reconocer
cuando está casi a punto de eyacular y que es incapaz de hacer
nada para retrasar su orgasmo.
Todos los terapeutas
coinciden en que la eyaculación precoz no sólo es uno
de las disfunciones sexuales más comunes, sino que a veces puede
llevar a otros trastornos: dudas sobre la propia masculinidad, conflictos
en la relación, dificultad de erección e inhibición
del deseo. Se considera que la mayoría de las veces se debe a
causas psicológicas, tales como el miedo al fracaso o un malestar
con la pareja, no obstante, es imprescindible analizar cada caso individualmente.
El tratamiento
que ha tenido más éxito para la eyaculación precoz
es el desarrollado por el doctor J. Semens en 1956 y modificado después
por otros. La idea es que el hombre tome conciencia de las sensaciones
que preceden al orgasmo. A medida que el hombre aprende a distinguir
las distintas fases, aprende a modificar sus movimientos para retrasar
el reflejo eyaculador. El tratamiento puede durar unas semanas, pero
lo más probable es que se alargue durante unos meses a razón
de una sesión por semana.
»
Dificultad de erección- El término dificultad de erección
está sustituyendo al de impotencia, ya que este último
hace pensar en un fracaso continuado, más que en un fallo ocasional.
Han sido identificados
dos tipos de dificultad de erección: la dificultad primaria y
la dificultad secundaria. Un hombre que nunca ha sido capaz de conseguir
una erección que le permita realizar el coito padece una dificultad
primaria. Un hombre que en general no tiene problemas de erección
pero que, durante un periodo determinado, no puede lograrla padece una
dificultad secundaria. Esta última es mucho más frecuente
y puede ser tratada con más éxito.
Las causas pueden
ser físicas, psicológicas o ambas a la vez. Entre los
factores físicos las más frecuentes son: lesión
en la médula espinal; enfermedades como la diabetes y la esclerosis
múltiple; efectos de drogas como el alcohol, la heroína
y algunos medicamentos; diversos casos de cirugía como puede
ser, por ejemplo, la operación de cáncer de próstata;
insuficiencia de hormonas masculinas... Y los motivos psicológicos
más frecuentes son: problemas de relación con la pareja;
creencias religiosas de que el sexo es sucio y pecaminoso; aburrimiento
sexual; miedo a no hacerlo bien; experiencias previas sexuales fracasadas;
sentimientos de culpa debido a relaciones anteriores homosexuales....
Es evidente
que lo primero que hay que hacer es buscar la causa del problema, y
partir de esta, aplicar el tratamiento, que será muy diferente
en cada uno de los casos.
»
Dificultad orgásmica- Algunas mujeres nunca han tenido un
orgasmo, mientras que otras que solían tenerlo han dejado de
tenerlo o lo tienen muy raramente. El fracaso en la consecución
del orgasmo es la dificultad sexual femenina más extendida. Esto
produce mucha ansiedad e inquietud en la mayoría de las mujeres
durante el coito, lo cual puede ser una causa en sí misma.
El tratamiento
de los problemas orgásmicos de la mujer varía de un terapeuta
a otro y de un centro a otro. En general ha habido distintos enfoques:
psicoterapia (con frecuencia, de orientación psicoanalítica);
terapia de pareja (con un equipo de terapia sexual o con una terapia
individual); terapia de conducta y varios tipos de masturbación
y ejercicios de desensibilación; y, más recientemente
terapia de grupo. Según las necesidades de cada caso, se pueden
utilizar simultáneamente más de uno de estos enfoques.
»
Coito doloroso- El coito doloroso, cuyo nombre técnico es
"dispareunia"; es un problema que no afecta a un gran número
de mujeres. Las causas pueden ser físicas o psicológicas.
Dentro de las físicas se encuentran trastornos como: infecciones
vaginales; sequedad vaginal; problemas estructurales del área
pélvica... La causas psicológicas también pueden
ser diversas, ya que cualquier inhibición puede reducir la lubricación
vaginal y con ello ocasionar dolor.
Este problema se trata con éxito habitualmente, una vez ha sido
identificada la causa. Las enfermedades orgánicas por lo general
pueden ser resueltas después de un examen ginecológico
completo, y las causas psicológicas se tratan mediante psicoterapia
y consejo médico especializado.
»
Vaginismo- El vaginismo es un espasmo involuntario de los músculos
que rodean la abertura vaginal, cerrando la entrada de la vagina y haciendo
el coito imposible. No es un problema muy frecuente, pero es humillante
y frustrante para las mujeres; con frecuencia, sus compañeros
se sienten rechazados e incompetentes.
El vaginismo
puede ser originado por una variedad de factores, incluyendo los intensos
sentimientos religiosos de que el sexo es pecaminoso, traumas anteriores
físicos o emocionales en relación al coito y dolor físico
durante el coito que producirá vaginismo como efecto secundario.
Algunas mujeres que padecen vaginismo son capaces de disfrutar con otras
actividades sexuales y tienen orgasmo, pero experimentan una reacción
fóbica ante la mera sugerencia del coito.
El tratamiento
del vaginismo tiene unas probabilidades de éxito muy altas. El
enfoque del tratamiento consiste en analizar los factores emocionales
que producen el espasmo, a menos que exista una alteración orgánica
que lo provoque. Se dedica mucho tiempo a demostrar que el espasmo es
involuntario y real y que no es culpa de la pareja. Una vez se ha descubierto
que las causas son psicológicas, poco a poco se puede hacer que
la mujer acepte la introducción en su vagina de unos elementos
(con forma de pene, de diferentes tamaños) diseñados especialmente
para el tratamiento, al principio solo bastará con que acepte
el más pequeño (como un dedo meñique), y paulatinamente,
ayudada con ejercicios de relajación, lo irá intentando
gradualmente con los más grandes.