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SEXO Y TERCERA EDAD
En
edades avanzadas el sexo puede disminuir un poco en frecuencia y vigor
pero no en dulzura y satisfacción. Sucede exactamente lo mismo
que en las relaciones de la juventud: a la atracción y al amor
siguen el deseo y la satisfacción sexual. Las cualidades básicas
de una relación lejos de debilitarse se hacen más fuertes
cuando envejecemos.
Por muchas
razones el sexo debe mantenerse en buenas condiciones a medida que envejecemos.
A esta edad se pierden muchas inhibiciones y sentimos la necesidad de
gozar con libertad de placeres sexuales que quizás mantuvimos
ocultos cuando éramos jóvenes. También podemos
experimentar la sensación de que el tiempo se nos escapa y que
es la oportunidad de hacer lo que nos plazca siempre y cuando no molesta
a otra persona. La intromisión en nuestro tiempo e intimidad
que suponen los niños o los quehaceres domésticos han
quedado atrás y hay más tiempo y energía para dedicarlos
al sexo. En las últimas etapas de la vida, para la mayoría
de las personas ha llegado el momento de hacer todo con más lentitud
y de saborear los mejores momentos del sexo.
El patrón
general difiere en hombres y mujeres, pero para ambos sexos, el impulso
sexual declina con la edad. La conducta sexual
masculina alcanza la cresta en los últimos años de la
adolescencia para luego declinar poco a poco. La conducta sexual masculina
adquiere su cierre mucho más tarde, ya en la edad adulta, y se
mantiene en un lugar de posibilidad de respuesta que, en caso de declinar,
no es hasta pasados los 60 años. Abunda la investigación
sobre la existencia de un deseo sexual intenso en mujeres de 70 y 80
años de edad, y también en algunos hombres. Por lo general,
la pérdida abrupta de la sensibilidad sexual no coincide con
la menopausia, como muchas mujeres temen.
Puede
darse el caso de que una mujer joven mantenga relaciones sexuales con
un hombre mayor. Debido a la edad, el hombre puede experimentar ciertas
dificultades, tanto al alcanzar la erección como en el orgasmo,
por lo que ella deberá esforzarse por comprender los cambios
por los que atraviesa su compañero y considerar cada uno de ellos
como algo perfectamente normal. Quizás deba desplazar el énfasis
de su actividad sexual del coito a un juego previo más prolongado
e intenso y a una mayor estimulación táctil con caricias
y fricciones, así como a la variedad de posturas.
Cuando
se da el caso contrario, un hombre joven con una mujer madura, es importante
que él valore su atractivo y le haga saber que a pesar de los
años sigue siendo una mujer apetecible. Los abrazos prolongados,
prestar más atención al juego previo, tiernas caricias
y besos en el pecho y el clítoris son necesarios en todas las
ocasiones, pero en especial para la mujer mayor. La mejor manera de
asegurar una vida sexual satisfactoria e ininterrumpida es practicar
el sexo con frecuencia. Muchas mujeres, en especial aquellas que tienen
relaciones regulares de una o dos veces por semana, mantienen una condición
vaginal saludable en una edad más avanzada. Si la sequedad es
un problema, el uso de cremas lubricantes, será de gran ayuda.