Loguito
SosSexo
Anatomia
Conociendonos
Consejos
Historia del sexo
Sexo & Salud
Técnica & Estilo

VISITA NUESTRO SITIO AMIGO: El Pene en Info-Pene.com

Tamaño del Pene

Alargamiento del Pene

La Masturbacion

Posiciones Sexuales

Eyaculacion Precoz

Problemas del Pene

Sexo Oral

Sexo Anal

»ANTICONCEPCIÓN DE BARRERA

Los métodos anticonceptivos de barrera evitan el embarazo bloqueando o inactivando al espermatozoide antes de que alcance el óvulo y lo fertilice. Así, con el preservativo se impide el contacto directo de los espermatozoides con los genitales de la mujer, con los diafragmas, esponjas y caperuzas cervicales quedan detenidos en la vagina y con los espermicidas son inactivados por una sustancia química. Por último, los dispositivos intrauterinos (DIU) provocan en el útero una reacción inflamatoria que destruye los espermatozoides e impide la implantación del óvulo en caso de que éste sea fecundado.

» El preservativo:
El preservativo, también denominado profiláctico o condón, es una funda de látex que se coloca en el pene erecto durante el juego sexual previo a la penetración y que contiene el semen eyaculado, impidiendo así su paso a los óvulos y, por tanto, la fecundación.

Se calcula que en torno a unos 40 millones de parejas en todo el mundo utilizan preservativos con regularidad. Se trata del método más empleado porque además de impedir el embarazo, evita el contagio de las enfermedades de transmisión sexual.
Existen preservativos de diferentes tamaños, formas, grosores, texturas y olores. Algunos están prelubricados y otros llevan un tratamiento espermicida. Debido a que en la actualidad su grosor se ha reducido al mínimo, su uso no disminuye la sensibilidad genital ni el placer durante la relación sexual.

Para realizar un uso correcto y eficaz del preservativo, es imprescindible llevar a cabo su colocación antes de cualquier contacto genital, puesto que puede producirse una salida de esperma previa a la eyaculación. También es indispensable utilizar sólo preservativos que consten de un depósito para el semen, y apretar dicho depósito entre los dedos en el momento de la colocación, con la finalidad de quitar el aire que, comprimido con el esperma, podría provocar la rotura del profiláctico. Por último, es preciso sujetar el anillo del preservativo en la base del pene y retirar éste de la vagina antes del cese de la erección, pues de lo contrario, podrían producirse pérdidas de semen.

Los preservativos deben guardarse en un lugar fresco, seco y oscuro para evitar su deterioro, y siempre debe tenerse en cuenta su fecha de caducidad.

En caso de que se utilicen lubricantes vaginales, debe escogerse aquellos especialmente elaborados para su uso con preservativos, puesto que los lubricantes con base oleosa o de petróleo pueden producir microscópicas perforaciones por las que se filtren el semen y también los microorganismos infecciosos, en caso de que algún miembro de la pareja padezca alguna enfermedad que se transmita por contacto sexual. Para evitar dichas perforaciones, nunca deben emplearse como lubricante algunas cremas hidratantes, la vaselina o el aceite para bebés.
En cuanto a su eficacia anticonceptiva, recientes estadísticas demuestran que sólo se producen 2 ó 3 embarazos al año por cada 100 hombres que emplean correcta y sistemáticamente este método. Este índice de riesgo se reduce significativamente si el preservativo es utilizado conjuntamente con un espermicida.

» Como colocar un preservativo

El femenino se coloca en el interior de la vagina con la ayuda de dos anillos.
El masculino debe colocarse sobre el pene erecto antes de cada penetración.

 

   
   

 

» El diafragma:
El diafragma es un objeto consistente en media esfera de plástico que posee un borde anular en cuyo interior hay una lámina metálica plana o en espiral, la cual permite su ajuste entre la vagina y el cuello uterino.
Este método, al constituir una barrera entre la vagina y el útero, impide el paso de los espermatozoides hacia el interior del útero. Los músculos vaginales permiten la sujeción del diafragma, pero como la vagina tiende a aumentar su profundidad durante el acto sexual, resulta necesario el uso de espermicidas al emplear el diafragma.

Además, los espermicidas ofrecen cierta protección contra algunas enfermedades de transmisión sexual.
Los diafragmas están disponibles en varios tamaños. El ginecólogo aconsejará el más adecuado y enseñará a la mujer la forma de inserción del mismo, resumida a continuación: en primer lugar, se cubren con espermicida el borde y el interior del diafragma; acto seguido, éste debe ser doblado en forma de media luna e introducido en la vagina con el lado del espermicida hacia arriba; entonces debe empujarse el borde inferior hasta que encaje detrás del hueso púbico; por último, se comprueba si el diafragma cubre el cuello uterino y se introduce en la vagina una segunda dosis de espermicida.

El diafragma debe insertarse poco antes de la relación sexual y ser retirado seis u ocho horas más tarde; si se produce un nuevo contacto sexual antes de que transcurra ese tiempo, basta con introducir en la vagina una nueva dosis de espermicida, sin retirar el diafragma. Cuando éste es finalmente extraído, debe ser lavado con agua fría y jabón, cubierto de talco y guardado en su estuche junto con el espermicida. Debe renovarse cada dos años, incluso antes si se observa en él alguna alteración o si la mujer cambia de peso de forma significativa; además, periódicamente el ginecólogo verificará si se trata del tamaño adecuado, pues las medidas del fondo de la vagina y del cuello uterino pueden experimentar alguna variación.

Este método resulta especialmente útil para las mujeres a las que por alguna razón se recomienda que no utilicen la píldora ni el DIU, y también para las que tienen relaciones sexuales ocasionales o poco frecuentes. Por el contrario, este método no debe utilizarse en aquellos casos en los que la mujer presente malformaciones vaginales o del cuello uterino, vaginitis, cervitis o inflamaciones del útero.
Los principales inconvenientes que puede presentar este método son que puede favorecer las infecciones vaginales o del tracto urinario en algunas mujeres, y que el látex o los espermicidas pueden provocar algunas reacciones alérgicas.
 Su eficacia se cifra en torno a un 97 ó 98%, es decir, por cada 100 mujeres que usan el diafragma con espermicida y de forma correcta durante un año, sólo se producen 2 ó 3 embarazos accidentales.

» La caperuza cervical:
La caperuza cervical es muy similar al diafragma, pero su tamaño es menor. Es de látex, tiene forma de dedal y está diseñada para ajustarse por succión al cuello uterino. Aunque puede ser utilizada por mujeres cuyo tono muscular vaginal es reducido, el cuello uterino debe tener unas características especiales, y siempre ha de utilizarse con espermicida.
Este método requiere los mismos cuidados higiénicos que el diafragma, y debe reemplazarse una vez al año. La mujer debe aprender a insertarlo y a extraerlo correctamente, para lo que debe ser capaz de palpar su cuello uterino.
Su mayor ventaja consiste en que puede ser retirado cinco días después de su inserción, pero algunas mujeres han detectado que produce malos olores a partir del segundo día. Otro inconveniente es que puede moverse durante el acto sexual y reducir considerablemente su eficacia.

» La esponja vaginal:
Es una esponja redonda de espuma de poliuretano absorbente que se adhiere al fondo de la vagina. Está impregnada con una sustancia espermicida, que para ser activada debe humedecerse con agua.
La esponja se puede insertar en las 24 horas anteriores a la relación sexual, o pocos minutos antes de ésta, pero debe extraerse 8 horas después del acto sexual. Si antes de transcurrir las ocho horas se mantienen de nuevo relacioses sexuales, es necesario añadir previamente más espermicida sin quitar la esponja.
Su eficacia es menor, puesto que algunos estudios revelan que el índice de fracaso de este método se sitúa alrededor del 18%.

» Los espermicidas:
Son sustancias químicas que inmovilizan o destruyen a los espermatozoides y que además actúan como barrera entre éstos y el cuello uterino. Los espermicidas se encuentran en forma de pomada, gel, espuma o supositorios. Deben insertarse en la parte alta de la vagina, lo más cerca posible de la abertura cervical.

Debido a que su índice de fracaso al ser utilizados de forma aislada asciende al 18 ó 20%, suelen emplearse para reforzar la eficacia de otros anticonceptivos, tales como el preservativo o el diafragma.
Una ventaja fundamental de los espermicidas es que, si contienen una sustancia denominada nonoxinol 9, proporcionan cierta protección contra algunas enfermedades de transmisión sexual, como el SIDA, el herpes, la sífilis, la gonorrea y la tricomoniasis.

Su inconveniente es que deben insertarse en la vagina poco antes del coito, lo que puede interferir la espontaneidad de la relación sexual. Además, deben permanecer en el interior de ella entre 6 y 8 horas después del acto sexual, por lo que debe posponerse el lavado genital.

» El Dispositivo Intrauterino (DIU):
Es un objeto de plástico y cobre, generalmente en forma de T , que se introduce en el útero y provoca una reacción inflamatoria que da lugar a la movilización de anticuerpos hacia el dispositivo, los cuales destruyen a los espermatozoides. De forma secundaria, el DIU ocasiona una modificación de la mucosa uterina que obstaculiza la implantación del óvulo en caso de que este sea fecundado.

Este dispositivo debe ser colocado por el ginecólogo, que lo revisará durante los dos primeros meses. Si es bien tolerado, la siguiente revisión se realizará un año después. Una vez a la semana aproximadamente, la mujer debe cerciorarse de que el DIU continúa en su lugar, verificando mediante el tacto la existencia del apéndice de hilo de nailon que posee el dispositivo y que sobresale del fondo de la vagina. El DIU debe retirarse o cambiarse al cabo de dos años de su inserción.

Este método puede provocar durante los primeros meses efectos secundarios como calambres, leves pérdidas de sangre y menstruaciones más abundantes. Además, en ocasiones el DIU puede aumentar el riesgo de que se produzca un embarazo fuera del útero o provocar infecciones de la mucosa uterina o de las trompas de Falopio que pueden conducir a la esterilidad.

Por otro lado, el DIU no debe ser utilizado por mujeres que sufran inflamaciones del aparato vaginal o de los órganos pélvicos, que tengan tendencia a las hemorragias o menstruaciones muy abundantes o que padezcan malformaciones uterinas o vaginales. En cualquier caso, se recomienda consultar al ginecólogo sobre el método más apropiado para cada mujer.

En cuanto a su eficacia, el índice de éxito de el DIU supera el 90%.