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SEXUALES
:
AFTAS VAGINALES
Las
aftas vaginales las originan los hongos (levaduras) monilia y candida.
La monilia vive dentro de la vagina y la infección llega cuando
se tolera que prolifere más allá de lo normal. Esto sucede
cuando en las duchas vaginales o en los baños se utilizan antisépticos
que suprimen la flora normal de la zona que se ocupa de mantener bajo
control a la misma. Las aftas son muy comunes en ciertos grupos de mujeres,
como por ejemplo:
- Mujeres
que toman antibióticos: el número de hongos en la vagina
se mantiene bajo control por las bacterias que también habitan
allí. Si un antibiótico mata a esas bacterias, los hongos
pueden proliferar más allá de lo normal.
- Mujeres
con diabetes: cuando la diabetes es inestable, la presencia de azúcar
en la orina crea un medio favorable para que la monilia se desarrolle.
- Mujeres
que toman progesterona sintética. El ejemplo más común
son las píldoras anticonceptivas, ya que contienen una dosis
elevada de progesterona que favorece el crecimiento de la candida.
- Mujeres
con altos niveles naturales de progesterona. Por ejemplo, durante
el periodo premestrual y mujeres embarazadas.
Los síntomas
de las aftas son los siguientes: secreción vaginal espesa, blanca
y coagulada, e irritación y comezón en la vagina y perineo.
Muy a menudo la piel se vuelve escamosa y rojiza y la erupción
cutánea puede extenderse a los lados interiores de los muslos.
El hombre que contraiga aftas de una mujer tendrá erupciones
cutáneas rojas, escamosas y le provocarán comezón
en el pene, el escroto, la piel del área genital y los costados
de los muslos. Si la infección asciende por el recto, sufrirá
dolores, comezones e incluso diarrea, tanto en el hombre como en la
mujer.
Si usted se contagia de aftas, absténgase del coito hasta que
la infección disminuya. Consulte a su médico y aplíquese
un tratamiento completo; podrá durar unas dos semanas incluir
supositorios y cremas que contengan nistatina. En casos de gravedad
la terapia puede ser de tres formas: una crema que se aplica sobre la
piel, supositorios vaginales y tabletas cuya ingestión liberará
al intestino de una cantidad excesiva de organismos.
No se rasque sobre las zonas afectadas, porque el hongo puede adherirse
a sus uñas y propagarse. Y no recurra a preparados no éticos:
el tratamiento adecuado sólo se realiza bajo atención
médica. Evite el uso de cualquier sustancia que contenga anestesia
local, quizás obtenga un alivio instantáneo por una o
dos veces, pero su efecto no es prolongado y usted puede hacerse alérgico
a la misma.