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LA REVOLUCIÓN SEXUAL
La revolución
industrial, los avances en las comunicaciones y las controvertidas teorías
de Freud sobre la sexualidad humana, constituyen factores fundamentales
para el inicio de la modificación de las actitudes de la sociedad
en materia sexual.
Asimismo, los
movimientos juveniles de la década de 1960 y la transformación
política y económica del momento, propician la ruptura
de la ortodoxia sexual impuesta por la religión a lo largo de
los siglos, y se considera que la sexualidad es una función básica
del ser humano, algo natural e inherente a él que debe ser disfrutado
sin temor ni sentimientos de culpabilidad. Se produce entonces la exaltación
del erotismo, del amor libre y de la no represión.
Otro aspecto
crucial de esta revolución es el cambio de la situación
social de la mujer, debido al surgimiento de planteamientos igualitarios
respecto al hombre; ello se traduce en la valoración de su capacidad
para asumir nuevas responsabilidades, la no limitación de sus
funciones al cuidado del hogar y de los hijos y en su consecuente integración
en el mundo laboral. Por otro lado, el desarrollo de los métodos
anticonceptivos proporciona a la mujer la posibilidad de disociar acto
sexual y procreación y una mayor libertad para entregarse al
goce sexual.
Sin embargo,
todavía en los años 50 y 60, sociedades tan conservadoras
como la norteamericana, quedaron conmocionadas con la aparición
de diversos estudios sexológicos, tales como los de Masters y
Johnson o el Informe Kinsey, que revelaban, entre otras cosas, el hecho
de que en la sociedad se habían extendido ciertas prácticas
sexuales como la felación o el sexo anal, prohibidos por la ley
en algunos Estados.
A pesar de las
reacciones en contra, se implantó de forma progresiva un nuevo
concepto de sexualidad y unas actitudes más permisivas al respecto,
e incluso cierta promiscuidad en los años 80. Pero la aparición
del SIDA como enfermedad de transmisión sexual dio lugar a un
nuevo enfoque, tendente a recomendar la adopción de las precauciones
necesarias, tales como el uso del preservativo o la realización
del acto sexual exclusivamente con una pareja estable.
Así,
en la actualidad se observa el inicio de una corriente, hasta el momento
minoritaria, caracterizada por el conservadurismo en materia sexual,
y prueba de ello son los clubes de castidad que han aparecido en algunos
países, incluida España.
Pero los planteamientos
sobre sexualidad varían enormemente en función de las
diversas culturas, sociedades y religiones, y aunque en muchos lugares
se ha conseguido eliminar la mayoría de los tabúes existentes
e implantar una formación en materia sexual, todavía hay
países en los que queda un largo camino por recorrer para considerar
la sexualidad humana en todas sus dimensiones.