El
tocarse y acariciarse son actos placenteros, gratificantes, sensuales
y sexuales.
Desde la más tierna infancia, tocarse es crucial para el desarrollo
emocional y para el correcto desarrollo de la propia imagen. En la edad
adulta es importante fuente de satisfacción y comunicación.
El
tocarse, el acariciarse y el mimarse pueden ser actos enriquecedores
y satisfactorios de comunicación sensual en sí mismos.
Algunas personas parece que sólo lo consideran apropiado cuando
va a seguir el coito o algún otro acto sexual, pero el verlos
en un contexto tan limitado es infravalorar esta forma de contacto erótico.
De todas formas, no es un acto obligatorio, ni un requisito para expresar
una sexualidad libre y tampoco debe ser algo estructurado.
Algunas partes
del cuerpo, las zonas erógenas, son especialmente sensibles al
tacto: tanto en un hombre como en una mujer los genitales constituyen
el ejemplo más obvio; pero todas las partes pueden dar placer
si se tocan con esa intención. Las formas en que las personas
responden al ser tocadas en las distintas zonas son diversas, como también
lo son ante los diferentes tipos de caricias.
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ZONAS CON MAYOR SENSIBILIDAD DE LA MUJER
A diferencia
del hombre toda la piel de la mujer es una zona erógena que responderá
a roces, caricias y besos. Sin embargo, existen ciertas áreas
donde la estimulación causa una excitación más
intensa. Estas zonas erógenas varían en cada mujer; el
hombre debe descubrir cuales son y, mientras hace el amor, estimularlas
de manera suave y personal.
El rostro de
una mujer tiene varias zonas eróticas que incluyen la línea
de crecimiento del cabello, sienes, frente, cejas, párpados
y mejillas.
En general, las mujeres prefieren las caricias sutiles a que les toquen
plena y directamente el rostro. Para la mayoría de ellas, la
boca es una de sus zonas más erógenas y puede ser estimulada
con rapidez con las yemas de los dedos y besos.
Sin embargo, la estimulación de la boca de una mujer puede encender
todo su cuerpo y producir un efecto directo en la excitación
de sus órganos genitales.
Los lóbulos
de las orejas son en extremo sensibles a la excitación y
pueden ser acariciados con suavidad, pero algunas mujeres reaccionan
con tanta violencia al toque de sus lóbulos que pueden llegar
a tener un orgasmo a causa de una simple caricia. El cuello,
en particular la parte posterior, es un área muy sensible, al
igual que los costados del cuerpo. La aceptación
de besos prolongados en el cuello significa que la mujer esta dispuesta
a aceptar besos por todo el cuerpo. Los brazos, axilas, manos,
espalda, caderas y el bajo abdomen pueden ser estimulados eróticamente
por un amante atento.
El área
alrededor del ombligo es muy sensible. La mayoría de las
mujeres saborean las caricias realizadas con las yemas de los dedos,
labios o pene a lo largo de las piernas y en particular, en el interior
de los muslos.
Generalmente
los pechos son erógenos en alto grado y desempeñan
un papel vital en la excitación sexual. La succión, mordisqueo,
lamido, golpe, y el presionarlos con suavidad originará que los
pezones se pongan erectos, lo que es una cierta señal de excitación.
Sin embargo, hay una gran diferencia en la reacción de diferentes
mujeres al mismo estímulo, así que es importante descubrir
lo que a cada una le gusta o molesta.
El área
más erógena de cuerpo de la mujer es el perineo,
un área de piel situada entre la vagina y el ano. Si el hombre
apoya toda su mano sobre este área, con los labios exteriores
de la vagina cerrados, y la presiona con vigor o la masajea, puede excitar
con rapidez a una mujer debido a la densa red de terminaciones nerviosas
que confluyen en esa zona.
Tanto los labios
exteriores como los labios interiores del área perineal
también son en extremo ricos en terminaciones nerviosas y constituyen
una gran zona erógena en todas las mujeres experimentadas sexualmente.
Sin embargo, los labios interiores son mucho más sensibles, en
especial a lo largo de la superficie interior, en la hendidura de la
vulva. La mujer experimentará una gran excitación si su
compañero presiona con ambos labios y masajea con firmeza las
partes sensibles de la vulva.
El clítoris
es la parte sexual más sensible de la mujer y la más fácil
de estimular si el hombre aprende a hacerlo con suavidad, destreza y
sin precipitación, si se utilizan los dedos deben estar bien
lubricados, con secreción vaginal o saliva para minimizar la
irritación.
Para provocar sensaciones más satisfactorias en todo el área
del clítoris, hay que utilizar toda la mano, la palma o el reverso
de la mano, todos los dedos y no solo uno o dos, existen dos tipos principales
de movimiento, que son el circular y el ondulatorio.
Para el movimiento circular se apoya la mano sobre el área del
clítoris, y se presiona suavemente con la palma o los dedos haciendo
movimientos suaves en forma circular. Se dirige la mano hacia arriba
a fin de que el talón de la misma se coloque justo sobre el clítoris
en la parte superior de la vulva, permitiendo que descanse parcialmente
en el hueso púbico por el otro extremo, con el que se puede presionar
con firmeza al friccionar. Para los movimientos vibratorios, se coloca
la mano sobre el área púbica y se hace vibrar con rapidez,
tratando de tocar el clítoris con los dedos. Luego se puede poner
un dedo a cada lado de los labios vaginales haciéndolos vibrar
a continuación de lado a lado. Muchas mujeres también
gozan al ser penetradas por un dedo, a la vez que su clítoris
recibe estimulación, es importante asegurarse de que las uñas
están cortadas y limadas antes de introducir un dedo en la vagina,
los demás dedos se pueden mantener doblados hacia adelante a
fin de que los nudillos continúen presionando contar el clítoris.
La estimulación
del clítoris con el extremo del pene erecto es una sensación
en particular placentera para muchas mujeres, ya que la mayoría
piensa que la presión indirecta es más agradable y estimulante.
Como la boca,
la entrada de la vagina es rica en terminaciones nerviosas y reacciona
con intensidad a toda clase de caricias, siendo la última la
del glande del pene. Las caricias con los labios y la lengua de un hombre
allí, puede llevar al éxtasis a algunas mujeres.
Las nalgas son
otras zonas erógenas con muchas terminaciones nerviosas que pueden
ser estimuladas con facilidad por medio de palmadas o fricciones.
» PREDISPOSICIÓN
Una
de las razones por las que las caricias resultan tan poderosas y son
gozadas tanto por las mujeres es que las excitan y relajan, preparándolas
para el coito. Para las mujeres, el coito solo es bienvenido cuando
se siente dispuesta y han tenido suficiente estimulación para
que la vagina se lubrique y dilate a fin de recibir el pene. Sin la
oportunidad de elevar el nivel de hormonas sexuales a través
del beso y, sobre todo, las caricias, el coito puede ser muy incómodo
para ella.
La mayoría
de los hombre subestiman cuanto tiempo lleva este proceso, ya que sus
propias erecciones se dan con mucha mayor rapidez.
Los besos mezclados
con las caricias, deberían repartirse por todo el cuerpo de la
mujer. La mayoría prefiere recibir las caricias iniciales en
otras zonas, no en los pechos y genitales. Pero una vez que comienzan
a excitarse, en realidad gozan con esos estímulos. Sin embargo,
los pechos necesitan ser manipulados con más delicadeza hasta
que ella esté un poco más excitada; luego le serán
placenteros los besos, la succión y ser tocada. A la mayoría
les gusta que se les acaricien y presionen las nalgas, así como
recibir algunas palmadas suaves. Sólo cuando una mujer se ha
excitado lo suficiente desea que su pareja acaricie sus genitales. El
gusto de las mujeres no es universal, pero la mayoría prefiere
que las caricias genitales sean suaves y que los movimientos adquieran
fuerza y vigor solo cuando están a punto de alcanzar el orgasmo.