»
FASES
DEL PLACER EN EL HOMBRE
La unión sexual placentera depende
de que se atraviese por las etapas que resultan en la erección
que se requiere para la penetración, la estimulación del
pene, el orgasmo mismo, la gradual disminución de las respuestas
del cuerpo y la recuperación del estado normal.
»
EXCITACIÓN
Cuando
un hombre se excita, sus reacciones, como las de la mujer, no se limitan
únicamente a sus órganos sexuales. La excitación
comienza en el cerebro cuando un hombre se excita por algo real o imaginario.
Así, la estimulación masculina es causada predominantemente
por estímulos visuales: al "varón" le trastorna la ropa
y el maquillaje, así como ver cuerpos femeninos desnudos o semidesnudos.
Las experiencias de un hombre lo condicionan con rapidez; objetos y
circunstancias relacionados con el sexo también pueden provocar
la excitación. De esta manera, y sin contacto físico alguno
la excitación masculina se produce rápidamente.
Los mensajes
trasmitidos por el cerebro a través de la médula espinal
provocan el flujo de sangre hacia el pene, lo que produce la erección.
El miembro masculino, que en reposo permanece flácido y colgante,
se convierte en un órgano palpitante, rígido, erecto y
con venas prominentes.
Por medio
del control cuidadoso de la variación e intensidad de las técnicas
de estímulo, la erección puede mantenerse por periodos
de tiempo prolongados o puede perderse parcialmente y conseguirse de
nuevo en varias ocasiones durante un periodo de estimulación
prolongado.
La erección
puede interrumpirse con facilidad debido a estímulos no sexuales,
aún cuando la estimulación sexual prosiga. Un gran ruido
inesperado, un cambio en la iluminación o temperatura o cualquier
forma de distracción mental puede implicar la pérdida
parcial, o incluso total, de la erección.
Además
de causar la erección del pene, el aumento de flujo sanguíneo
provoca el enrojecimiento de la piel aproximadamente en la cuarta parte
de los hombres. Este flujo sexual comienza en el abdomen inferior y
se extiende sobre la piel del pecho, cuello y rostro. Puede aparecer
en los hombros, antebrazos y muslos. Después de la eyaculación,
el flujo sexual desaparece con gran rapidez: primero en hombros y extremidades,
luego en el pecho y, finalmente, en el cuello y en el rostro.
El pecho
del hombre, al igual que el de la mujer, responde a la estimulación
sexual. Aunque el patrón es inconsistente, con frecuencia tiene
lugar una hinchazón y erección del pezón que puede
desarrollarse sin contacto directo y durar hasta una hora después
de la eyaculación. Muchas mujeres no saben que los pezones del
hombre, e incluso el pecho, pueden convertirse en zonas erógenas
si se les da la estimulación suficiente.
El promedio
de latidos del corazón masculino se incrementa con la excitación
sexual; también se acelera su ritmo respiratorio y se eleva la
presión sanguínea. El escroto aumenta de grosor y los
testículos se adhieren al cuerpo. Muchos hombres sudan inmediatamente
después de la eyaculación, pero no es proporcional a la
cantidad de ejercicio físico realizado durante el acto sexual.
Por lo general la sudoración está limitada a las palmas
de las manos y a las plantas de los pies, aunque puede aparecer en el
tronco, cabeza, rostro y cuello.
»
FASE DE MESETA
Una vez
en el interior de la vagina, el hombre comienza los movimientos de penetración;
el pene alcanza su tamaño máximo y los testículos
se elevan.
Momentos
antes del orgasmo existe por un instante una sensación de eyaculación
inevitable. Desde el comienzo de esta sensación existe un breve
intervalo, a lo sumo de dos o tres segundos, durante el cual el hombre
siente que la eyaculación es inminente pero ya no puede evitar,
prolongar o controlar el proceso de ninguna manera. Esta experiencia
subjetiva de inevitabilidad tiene lugar cuando el líquido seminal
se concentra en la uretra prostática, justo antes de que comience
en realidad la emisión del mismo. Aunque el orgasmo de la mujer
puede ser interrumpido por estímulos exteriores, el orgasmo masculino
no puede detenerse hasta que se completa la eyaculación. No importa
cual sea la intensidad de las distracciones exteriores: el hombre debe
continuar sin tenerlas en consideración.
Justo antes
de la eyaculación, el glande puede cambiar de color, y se puede
formar una gota de líquido en la abertura uretral del pene. No
se trata de líquido seminal sino de secreciones de la glándula
de Cowper. A la vez que se elevan los testículos su tamaño
se incrementa por los extremos. Llegado a este punto, la dificultad
del pene para recuperar su estado flácido aumenta.
»
ORGASMO
Contracciones
recurrentes y regulares de la uretra y de los músculos profundos
del pene culminan en la eyaculación y las sensaciones de exquisito
placer del orgasmo. La uretra penil se contrae rítmicamente a
lo largo e impulsa a presión el fluido seminal por todo el pene,
a menudo a distancia. Durante la eyaculación, el esfinter anal
experimenta contracciones simultáneamente con las contracciones
explosivas de la uretra.
Durante
el orgasmo, el pene se contrae en forma similar a la vagina: las contracciones
comienzan con intervalos de ocho décimas de segundos y, después
de tres o cuatro esfuerzos mayores de expulsión, su frecuencia
y capacidad expulsora decrecen con rapidez. Contracciones menores de
la uretra peneana pueden continuar expulsando una mínima cantidad
de líquido seminal, con escasa o ninguna fuerza, durante varios
segundos y de manera irregular. Si un hombre se abstiene durante varios
días, por lo general eyacula más cantidad de líquido
seminal que cuando ha tenido más actividad sexual. Una eyaculación
abundante es en general más placentera que una de menor volumen,
por lo que el placer puede ser mayor después de un considerable
periodo de continencia que después de repetidos orgasmos.
Este patrón representa lo opuesto a lo declarado por las mujeres,
que generalmente gozan del segundo o tercer orgasmo más que del
primero.
El orgasmo
y la eyaculación son dos procesos independientes, y pueden suceder
al mismo tiempo o no; es decir, que uno puede darse sin el otro. El
orgasmo consiste en súbitas sensaciones placenteras y relajamiento
de la tensión, por lo general en el área genital y en
otras partes del cuerpo; la eyaculación consiste en la descarga
del líquido seminal a través del pene.
»
RESOLUCIÓN
Una vez
concluido el coito, el pene, por lo general, se pone flácido
y no podrá tener otra erección durante algún tiempo.
Si un hombre retira el pene de la vagina de su pareja inmediatamente
después de la eyaculación, su completo desentumecimiento
se produce mucho más rápido que si su pene permanece dentro.
La micción también contribuye al desentumecimiento del
pene, ya que un hombre no puede orinar en erección.
Una vez
el pene vuelve a su tamaño normal, el hombre se relaja y con
frecuencia se siente somnoliento.