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SEXUALIDAD
Y ENVEJECIMIENTO
El proceso
de envejecimiento conlleva una serie de cambios físicos y psicológicos
que afectan de diferente forma y momento a cada persona.
Todavía
es una creencia extendida que las personas mayores pierden el interés
por la sexualidad o no deben mantener relaciones sexuales, debido a
su edad y a sus condiciones físicas. Pero no tiene por qué
ser así, pues la edad no es un impedimento para la actividad
sexual.
Así
pues, la vida sexual no termina aunque se produzcan ciertos cambios
en la respuesta sexual, debidos al paso de los años, a los medicamentos,
a alguna enfermedad o a la propia angustia y preocupación por
la potencia sexual. Estos cambios, que deben considerarse completamente
normales, pueden incluir una mayor dificultad para lograr una erección,
la necesidad de una estimulación más prolongada para llegar
al orgasmo y que los testículos no se eleven tanto en el escroto
durante la excitación.
Por otro
lado, no existe un equivalente masculino del proceso de menopausia experimentado
por la mujer, y los cambios hormonales experimentados por los hombres
a partir de los cincuenta años son menos significativos que los
de las mujeres. Se produce una reducción gradual en la producción
de testosterona que da lugar a que en las eyaculaciones haya menos semen
y menos espermatozoides, pero aunque en menor cantidad, el hombre sigue
produciendo testosterona, semen y espermatozoides hasta el final de
su vida.
Existe
la creencia popular de que las personas que moderan su actividad sexual
durante la juventud, disfrutan de una vida sexual más larga.
Pero esta afirmación, carente de bases científicas, es
errónea, puesto que recientes estudios sexológicos han
demostrado que los que han sido más activos y han mantenido una
práctica sexual continua y equilibrada, probablemente disfrutarán
de una mayor capacidad de respuesta sexual en años posteriores.
Para las
personas de la tercera edad es recomendable realizar un chequeo anual
para comprobar su estado de salud en general. Es bastante frecuente
entre los varones sufrir problemas de próstata, cuyo endurecimiento
puede dificultar la micción; en ocasiones basta una intervención
quirúrgica para solucionarlo.
También
se aconseja que aquellas parejas que tengan algún problema relacionado
con el funcionamiento sexual, se realicen un examen médico para
obtener un diagnóstico y poner en marcha el tratamiento adecuado.
Algunas terapias son extremadamente sencillas y posibilitan un mejor
desenvolvimiento en la relación sexual, al tiempo que alivian
la tensión por el desconocimiento de lo que ocurre.
Por último,
es preciso recordar que el sexo es mucho más que el coito, y
que la realización de éste no es imprescindible para la
obtención de placer. Otras actividades sexuales como el sexo
oral-genital y las caricias mutuas sirven de igual forma para la expresión
física del afecto y la ternura. Las parejas pueden aprender nuevas
técnicas de excitación para incrementar el placer de ambos.