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GENITALES INTERNOS
Los testículos,
o gónadas masculinas son dos órganos de situación
simétrica, cuelgan dentro del escroto, por debajo del pene y
poseen doble función, producir espermatozoides y hormonas. La
forma de los testículos es ovoidea, con un tamaño
medio aproximado de 40 a 50 mm. de largo, 2,5 mm. de espesor y unos
30 mm. de anchura. Su peso ronda los 20 gr. son de color blanco-azulado,
debido a la capa albugínea que los envuelve, y de consistencia
muy dura. La albugínea es una cápsula de tejido conjuntivo,
inextensible y de color blanco que rodea al testículo. Se encuentran
en la región inguinal y salen del abdomen a través del
conducto inguinal, situándose por debajo del pene y por delante
del periné.
A partir
de la pubertad, se fabrican espermatozoides en cada testículo.
El desarrollo de un espermatozoide individual tarda aproximadamente
diez semanas. Cada mes se producen miles de millones de espermatozoides,
con una ligera disminución en los últimos años.
Si los espermatozoides no son eyaculados, simplemente se destruyen y
son absorbidos por el tejido de los testículos. El espermatozoide
tiene tres partes: una cabeza, un cuello y una cola. La cabeza lleva
23 pares de cromosomas, que llevan la contribución del hombre
a la herencia genética del niño. La otra mitad es aportada
por el óvulo o huevo femenino, que también contiene 23
cromosomas. El cuello y el cuerpo del espermatozoide contienen materia
que puede ser convertida en energía, de tal forma que el espermatozoide
puede moverse por sí mismo después de haber sido eyaculado
por el hombre. La cola del espermatozoide se mueve hacia adelante y
hacia atrás, como un renacuajo para permitir que el espermatozoide
avance por la vagina, suba por el útero y llegue hasta las trompas
de Falopio. El espermatozoide se mueve a unos 14 ó 16 cm. por
hora. El proceso de producción de espermatozoides se llama espermatogénesis,
y normalmente transcurren 60 a 72 días mientras un espermatozoide
madura.
La testosterona
es la principal hormona masculina de todo un grupo colectivamente llamado
andrógenos. Éstos se producen principalmente en los testículos,
aunque también se fabrican cantidades muy pequeñas en
las glándulas suprarrenales. Los testículos y las glándulas
suprarrenales del hombre producen también una cantidad muy pequeña
de estrógeno, la hormona sexual femenina. La producción
de testosterona es estimulada e influida por un sistema de señales
muy complejo en el que intervienen la glándula pituitaria y el
hipotálamo. El crecimiento y desarrollo del pene, de los testículos
y del escroto, así como la aparición del vello púbico,
el crecimiento de la barba y otros caracteres sexuales secundarios,
son el resultado de los elevados niveles de testosterona que se producen
en la pubertad y después de ella. La testosterona influye también
en el impulso e interés sexuales, de forma que un nivel bajo
de testosterona ocasiona un nivel bajo en la libido o impulso sexual.
Podemos
decir que los túbulos seminíferos forman parte de los
testículos, alojados en su parte interior. Están formados
por dos tipos de células: por un lado las células de Sertoli
y por otro las células del epitelio germinativo. Entre los tubos
seminíferos se encuentra un tejido conectivo laxo, en cuyo interior
se encuentran las células intersticiales o de Leydig, que son
las encargadas de la función endocrina de secreción
de hormonas sexuales.
Los conductos
seminíferos confluyen en unos conductos cortos, estrechos
y rectilíneos denominados tubos rectos. Estos, a su vez, terminan
en una red de canalículos dotados de un epitelio cubico de capa
única, situada en la red testicular.
La red
testicular se une al epidídimo por medio de los conductos eferentes,
que están enrollados sobre si mismo adquiriendo forma cónica,
con el vértice alejándose del testículo.
El epidídimo
de sitúa en la parte posteriosuperior del testículo, se
divide en tres partes: cabeza , cuerpo y cola, constituidas respectivamente
por los conductillos eferentes , las sinuisodales del conducto y el
conducto extendido. Mientras el epidídimo mide unos 5 cm. de
longitud, el conducto que lo forma, que se encuentra muy replegado sobre
sí mismo, puede alcanzar hasta 6 m. Está rodeado por tejido
conjuntivo y cubierto por una envoltura similar a la del testículo
denominada albugínea epididimaria. Los espermatozoides permanecen
en los epidídimos hasta que se destruyen y son absorbidos por
el tejido circundante o hasta que son eyaculados.
Al epidídimo
le sigue el conducto deferente, que culmina en el conducto eyaculador.
Unido
a cada testículo existe en cada testículo un estrecho
tubo llamado vaso deferente. Cada vaso mide unos 40 cm. de longitud
y 2 mm. de diámetro si bien su luz tiene un diámetro de
unos 0,5 mm. debido fundamentalmente a la gruesa capa muscular que le
rodea. Es de forma cilíndrica y sigue un trayecto muy complicado,
pues sale desde la cola del epidídimo, corriendo paralelo a éste
por su cara interna y por la parte superior del testículo , hasta
llegar a un punto en la porción anterior de este último,
en el que, gracias a un acodamiento asciende hasta el orificio externo
del conducto inguinal. Recorre dicho conducto, llega a la pelvis y desemboca
en el conducto eyaculador, que se forma por la confluencia del
conducto deferente y la vesícula seminal.
Cuando
ya han subido por un vaso, los espermatozoides se mezclan con fluidos
de las vesículas seminales y de la glándula prostática,
formando una sustancia nueva, el semen o esperma, es lo que el hombre
eyacula.
Situadas
a cada lado y justo por encima de la glándula prostática,
se hallan las dos vesículas seminales. Están situadas
en íntima conexión con las vías espermáticas,
hasta el punto de que para algunos autores forman parte de las mismas,
las vesículas seminales son unos receptáculos que pueden
almacenar el esperma en los periodos inter-eyaculatorios, pero que además
están dotados de capacidad para segregar una parte de líquido
seminal. Se unen a la extremidad distal de los conductos deferentes,
en el punto en que éstos se transforman en los conductos eyaculadores.
Las vesículas
seminales se configuran como unos conductos tortuosos que se repliegan
sobre sí mismos, situados entre vejiga y recto, con dirección
oblicua hacia fuera, atrás y arriba. Tienen forma piriforme,
con un progresivo aumento de su tamaño desde su origen en el
conducto deferente hasta su final en fondo de saco ciego. Mide cada
una de ellas 5-6 cm., y a lo largo de las mismas se distinguen un cuello,
un cuerpo y un fondo.
La próstata
es un complejo de glándulas tubuloalveolares incluidas en la
masa muscular desarrollada en la porción inicial de la uretra
masculina, debajo de la vejiga urinaria. Su tamaño y forma se
aproxima al de una castaña. Se encuentra en una encrucijada urogenital
, pues agrupa sus elementos en tono al inicio de la uretra, en el punto
donde terminan los conductos eyaculadores. Se relaciona también
con el aparato esfinteriano vesical. Pueden distinguirse en éste
órgano una capa superior, un vértice, una cara anterior,
una cara posterior y dos caras laterales. El volumen de la próstata
varia según la edad. Poco desarrollada en la infancia, crece
bruscamente durante la pubertad, hasta alcanzar los a veinte o veinticuatro
años su completo desarrollo. En el adulto mide unos 25-30
mm. de altura , por 40 mm. de anchura y 25 mm. de espesor. Pesa
entre 20-25 gr. En cuanto a la constitución interna de
la próstata, se distinguen 3 anillos glandulares, que reciben
el nombre de periuretral, medio y periférico.
A partir
de la pubertad, la próstata segrega una sustancia que, al igual
que el fluido de la vesícula seminal, sirve de nutrición
al espermatozoide y aumenta su capacidad de movimiento. El fluido de
la próstata constituye aproximadamente el 39% del semen; el de
las vesículas seminales un 60% y los espermatozoides solo
alrededor del 1%.
Inmediatamente
después del punto en que la vesícula seminal desemboca
en el conducto deferente, el conducto, que ahora es común para
el testículo y la vesícula seminal recibe el nombre de
conducto eyaculador. Atraviesa la superficie superior de la glándula
prostática. Sigue por la sustancia de esta glándula y
se vacía en la uretra a la altura del veru montanum. Mide unos
2,5 cm de longitud. Durante el coito, el semen se acumula en estos dos
conductos, y cuando la excitación sexual llega a su punto más
alto, un reflejo espinal origina contracciones rítmicas en toda
la zona e impele el semen fuera de la uretra en chorros. Este proceso
se llama eyaculación.
Las glándulas
de Cowper también se llaman glándulas Bulbo-uretrales
o de Mery-Cowper. Son glándulas tubulo-alveolares, del tamaño
de un guisante, que se sitúan en número de dos, a ambos
lados de la extremidad posterior del bulbo de la uretra. Más
concretamente, se ubican en el espesor del músculo transverso
profundo del periné, o en la parte posteroinferior del esfínter
estriado de la uretra.
De cada
Glándula de Cowper emerge un conducto excretor de 30 a 40 mm.
de longitud, que se dirige oblicuamente hacia delante y hacia dentro
hasta penetrar en el bulbo . Desde allí ambos caminan paralelos,
en el espesor de la pared uretral, para abrirse en la ampolla uretral
por su pared inferior.
Durante
la excitación sexual, pero antes de la eyaculación, estas
diminutas glándulas segregan una pequeña cantidad de fluido
en la uretra que sale por el meato urinario y aparece en la punta del
pene y a su alrededor. Esta pequeña cantidad de fluido contiene
espermatozoides que ya se han salido de los conductos eyaculadores,
en cantidad suficiente para producir un embarazo aunque no se halla
producido eyaculación alguna todavía.
En
la uretra masculina se distinguen tres regiones: la uretra prostática,
la uretra membranosa y la uretra cavernosa. La primera de ellas
tiene una longitud de unos 3 cm. y en ella desembocan la próstata
y los conductos deferentes pares. La uretra membranosa es la más
corta, con una longitud aproximada de 2,5 cm., y en ella se encuentra
el esfínter externo. El segmento más largo corresponde
la uretra cavernosa, que tiene 15 cm. de longitud y termina
en el meato uretral.
El paso
espontáneo de la orina desde la vejiga a la uretra no se
produce por la existencia de dos esfínteres, el esfínter
uretral interno, compuesto por fibras musculares lisas dispuestas en
haces espirales, longitudinales y circulares, que en conjunto se denominan
músculo detrusor de la vejiga, y que al tratarse de fibras musculares
lisas reciben inervación simpática y parasimpática,
y el esfínter uretral externo, que está formado por músculo
esquelético y se controla de manera voluntaria.
La
uretra tiene dos funciones: permitir
que la orina salga desde la vejiga hasta el exterior del pene y permitir
que el semen sea eyaculado.