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LA FANTASÍA
SEXUAL
La fantasía
sexual es una especie de ensoñación que permite al individuo
escapar brevemente de la realidad, imaginando situaciones sexuales
que nunca va a vivir o que le gustaría llevar a cabo en algún
momento de su vida.
Las
fantasías pueden aparecer voluntariamente en la mente de la
persona, o bien de forma involuntaria, sin la intervención
de ningún estímulo sexual específico. Aunque
muchas personas controlan perfectamente el momento y lugar en que
desean imaginar sus fantasías sexuales, otras no pueden hacerlo,
y ello puede afectar gravemente a su conducta.
Pero
muchos hombres y mujeres tienen fantasías, y en la mayoría
de los casos les proporcionan efectos beneficiosos: por ejemplo, al
imaginar un adolescente cuál sería su conducta durante
el primer contacto sexual, realiza una especie de ensayo de algo que
aún no ha experimentado; también se suele recurrir a
las fantasías para aumentar la excitación antes o durante
la masturbación o el coito.
En
el caso del varón, los argumentos más frecuentes de
sus fantasías sexuales son los siguientes:
- imaginar tener relaciones sexuales
con una mujer diferente a la compañera habitual
-
figurarse realizando el acto sexual con varias mujeres a la vez
-
pensar en actividades homosexuales con otros hombres
-
recordar contactos sexuales anteriores
-
fantasías sadomasoquistas, en las que se considera que la violencia
tiene un atractivo especial, pues se une el dolor al placer sexual;
el hombre desempeña el papel de dominador o dominado ante una
mujer sumisa o autoritaria.
Mientras
que algunos hombres y mujeres utilizan siempre el mismo argumento
en sus fantasías, también los hay que prefieren uno
diferente cada vez.
Algunas
personas se preocupan por el contenido de sus fantasías, ya
que se sienten culpables por imaginar ciertas cosas, o bien porque
creen que esos pensamientos indican que quizá se comportarían
de esa otra manera en la vida real. Y puesto que muchas veces el argumento
gira en torno a conductas prohibidas o fuera del sistema de valores
impuesto por la sociedad, consideran que tienen un problema psicológico
o una alteración de la personalidad, pero se ha demostrado
que en la gran mayoría de los casos no es así. Por lo
general, las fantasías sexuales son únicamente una búsqueda
de placer efectuada mediante la imaginación de ensoñaciones
eróticas que excitan sexualmente a quien piensa en ellas.
Las
fantasías serían negativas si dificultaran el funcionamiento
sexual, por ejemplo, en el caso de que a la persona le resultara
imprescindible recurrir a ellas para excitarse sexualmente con su
pareja o en cualquier otra situación de la vida real. También
tienen efectos nocivos aquellas fantasías que interfieran en
la capacidad de las personas para relacionarse.