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Una
cuestión de tamaño
En
la fantasías de muchos hombres y mujeres, el tamaño del pene está
intimamente ligado al goce. Sin embargo, los especialistas aseguran
que las dimensiones del miembro viril nada tiene que ver con el placer.
Hay
una frase que asegura que "más vale chiquitito y juguetón que grande
y tonto". Sin duda este dicho popular se refiere a una cuestión que
es imposible eludir cuando de hablar de sexo y placer se trata: el
tamaño del pene. Claro que a esta altura habría que preguntarse si
esto de asociar el goce a las dimensiones del miembro viril masculino
es parte de un mito o, en realidad, a las mujeres les importa el tamaño
de su parteneir sexual.
Para responder a esta cuestión es casi obvio que habría que preguntarle
a ellas que opinan, sin embargo, la mayoría de las veces se excluye
a las féminas de este debate y la cuestión de tamaño pasa a ser una
competencia meramente masculina. Como si estar dotado de un pene enorme
fuera sinónimo de buen amante, los hombres suelen compararse en los
vestuarios y reafirmar su masculinidad con tan sólo un criterio mensurable
en centímetros.
Esta típica costumbre masculina se opone, sin embargo, a los pronósticos
que dan los especialista a la hora de abordar el tema. Todos, absolutamente
todos los sexólogos aseguran que el tamaños del pene no influye en
el goce femenino. Pero...¿no habría que preguntarle a ellas que opinan?
Después de todo, el debate las involucra.
Más
de una, oponiéndose a los dictados de la ciencia, confiesa
preferir a un hombre bien dotado a la hora de mantener una relación
sexual. Y no por mero capricho, simplemente porque sólo así sienten
que la posibilidad de gozar está casi garantizada. Quizá opiniones
como ésta hacen pensar en la posibilidad de que el falocentrismo
imperante haya hechado mano de la ciencia para conformar a los "machos"
que no están dotados según los satándards, pero este tipo de razonamiento
no hace más que confirmar que existe cierta rivalidad entre los sexos.
Por supuesto que no es deseable que hombres y mujeres se enfrenten,
porque, después de todo, el objetivo deseable es el encuentro. Pero
convengamos que culturalmente se han instituídos una serie de mitos
que han dado lugar a un sin número de fantasías que sería bueno destronar
para cederleel paso a la posibilidad de que ellos y ellas se den la
posibilidad de experimentar el placer de estar juntos sin hacer a
un lado sus necesidades y deseos.
Afortunadamente,
la tendencia es que las féminas abandonen el rol pasivo que le habían
asignado y que ellos asuman que las mujeres también tienen derecho
a gozar. Sin duda esto dará lugar a que de una vez por todas la guerra
de los sexos llegue a su fin para que la reciprocidad reine entre
hombres y mujeres. Después de todo, el amor y el sexo requieren de
ambos para la realización más plena.